No entiendo por qué pero tenía un severo periodo de sequía con las letras, se me acabaron, y ustedes que no paran y nunca se han atascado, los envidio.
Tal vez esta cumpliéndose la profecía de mi viejo amigo escritor, tal vez la escritura y lectura de la tesis volvió a ponerme las teclas en frente ¿o será la estúpida idea de que los lentes me hacen intelectual? Tamaña incoherencia.
Supongo que me enfrasqué en el concepto de que los dibujantes se expresan con íconos, con símbolos, con imágenes y me olvide de cuanto quiero decir en muros de letras.
Quiero terminar los inexorables ciclos de sufrimiento que se arrastran de mi apenas acabada adolescencia, quiero crecer pero no madurar y es aquí cuando dejo de llorar, cuando dejo de tomarme doce tazas diarias de café tinto que me ponía los nervios de punta y me impedía dormir ¿acaso no tengo 21? Mi vida es infinita ahora y mis sueños estás a cien pasos del infierno en el cual planeo vivir.
¿Me podré quejar por paraíso semejante? Si, eso hacemos los comunicadores sociales, criticar todo, nos han dañado la mente y de alguna manera me encanta.
Lamentablemente mi vida por estos días esta estancada, sigo aquí, ávida de experiencia laboral, al menos tengo al internet y unos cinco mil libros que me dan calor cuando hace frío, ahora es cuando vuelvo a leer pues hasta eso tenía abandonado.
Seguiré visitando éste, el cuál considero uno de mis indudables hogares, y seguiré escribiendo mientras pueda. Los silencios serán patrocinados por los tardíos visitantes que se atreven con inteligencia y gracia a comentar.
¡Saludos!